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Las 10 reglas de oro para un Lavavajillas sano

 

Un lavavajillas, con el adecuado mantenimiento, puede ser un aliado fiel durante muchísimos años. El consejo más recomendado de mantenimiento es la limpieza periódica del filtro y los brazos pulverizadores. Sin embargo existen otras cosas también importantes que podemos hacer para mejorar su rendimiento y alargar su vida.

He aquí 10 reglas de oro para el mantenimiento de tu lavavajillas.

1)      Usa tu lavavajillas. Un uso constante del electrodoméstico aumenta su eficiencia y su vida. Erróneamente hay quien sigue pensando que se ahorra más agua lavando las vajillas a mano que en el lavavajillas. ¡Error! Con un número estándar de cubiertos, un modelo avanzado de lavavajillas consume entre 10 y 12 litros de agua, en comparación con más de 100 necesarios para lavar a mano. A esto se añade la mayor higiene obtenida por el lavavajillas a altas temperaturas, evitando el uso de esponjas, a menudo receptáculo de bacterias.

2)      Limpia el filtro. Esta es la tarea más importante para el mantenimiento de tu electrodoméstico. Hay que limpiar el filtro cada cinco lavados -o cada mes y medio- para eliminar los restos de comida en profundidad y evitar los malos olores. Los malos olores son uno de los problemas más comunes, aunque muchos lavavajillas modernos tienen incorporados sistemas para su eliminación, como los de Hotpoint.

3)      Controla los pulverizadores. Comprueba periódicamente que las boquillas de las aspas estén libres de obstrucciones, como residuos de comida o cal. Es una tarea que puedes llevar a cabo cada vez que limpias el filtro.

Lavavajillas

4)      Las aspas necesitan espacio.  La carga es el momento más importante: tienes que controlar que las aspas de los pulverizadores giren libremente y no estén bloqueadas por las ollas, platos, cubiertos, etc.

5)      No cargues platos “llenos”. Recuerda que debes eliminar los residuos voluminosos de los platos antes de colocarlos en la máquina.

6)      Una de cal y otra de… hierro. Los depósitos de cal se pueden formar rápidamente en el interior del aparato, con el riesgo de bloquear los pulverizadores y reducir el rendimiento de la máquina. Si vives en áreas con agua dura, esto es muy frecuente. En casos muy raros, las manchas en el lavavajillas pueden ser causadas ​​por el contenido de hierro en el agua: este tipo de manchas suele ser de color óxido. Es recomendable actuar con productos específicos para la limpieza del lavavajillas en estos casos.

7)      Cada pieza en su lugar. Coloca los cubiertos en la cesta correspondiente sin sobrecargar el lavavajillas, de modo que el agua pueda enjuagar mejor todas las superficies. No mezcles objetos de plata y acero: podría provocar corrosión o manchas de óxido. Retira los cubiertos del lavavajillas tan pronto como sea posible después del final del lavado, para evitar que se queden en un ambiente húmedo que favorece la corrosión.

8)      Que nunca falte sal y abrillantador. Llena periódicamente ambos tanques. Ten mucho cuidado en no derramar ninguno en la parte inferior de la máquina para evitar la corrosión.

9)      Cuida tu cubertería. Evita verter el detergente directamente sobre cubiertos, ya que podría oxidarlos y recuerda enjuagar los residuos de alimentos ácidos y sales de los cubiertos antes de cargarlo en la máquina.

10)  Protege tu lavavajillas de los cuchillos. Ordena los objetos afilados para que no dañen el aparato: asegúrate de cargar los cuchillos grandes con los mangos hacia arriba. 

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